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EL JUSTO MEDIO Y LOS EXTREMOS EN MATERIA DE REGULACIÓN DEL USO DE LA LENGUA EN LA EDUCACIÓN.
19. Enero 2010 por admin.
Los periódicos no paran de hablar de la oposición entre la imposición del gallego, por un lado, y la libertad de los padres de elegir el idioma de las asignaturas troncales, por otro, y se asegura que estamos ante dos extremos entre los que la nueva Xunta tiene que encontrar un “justo medio”.
Si alguien me habla de imponer el gallego, yo diría que el extremo opuesto es imponer el castellano, y no el dar libertad a los padres para elegir el idioma de los hijos. El hecho de que no exista apenas nadie que defienda la imposición del castellano, no significa que ese no sea el extremo opuesto a la imposición del gallego.
Entre estos dos extremos, a mi juicio inadmisibles, existe todo un campo, más o menos amplio, de medidas encajables dentro de lo que podemos considerar un “justo medio”, dentro del cual sin duda está la posibilidad de dar a los padres la libertad de elegir para sus hijos el idioma de las asignaturas troncales, e incluso la opción de asignar por decreto un 50% a cada una de las lenguas, o un tercio si incluimos al inglés, que es una lengua que necesitan nuestros estudiantes para abrirse a Europa y a la mayor parte del resto de Occidente e incluso del mundo.
Así que se puede concluir que dentro de ese “justo medio” hay toda una serie de opciones políticas más o menos razonables, que nos gustarán más o menos, pero que podrían considerarse “soluciones aceptables” o “asumibles”, o que al menos no deberían hacer que nos rasgásemos las vestiduras y nos echásemos a la calle, iniciásemos una recogida de firmas o constituyéramos una asociación de defensa de nuestros derechos humanos…
A este extremo hubo que llegar cuando con el Decreto del Bipartito el antiguo Gobierno de la Xunta salió de los límites más elásticos del “justo medio” para ir a caer en el terreno de la “imposición del gallego” (flaco favor para el gallego, por cierto, por crear más rechazos que adhesiones), y arrebatar a los ciudadanos sus más legítimos derechos de cara a la educación de sus hijos.
Por ello estuvo más que justificada la creación de Galicia Bilingüe, que lideró a una mayoría silenciosa que terminaría por dar la victoria a Núñez Feijóo. Recuerdo las primeras declaraciones de Pachi Vázquez y Quintana al perder las elecciones y reconocer que había que respetar a los castellanohablantes y admitir la existencia de los dos idiomas de Galicia: el español y el gallego. Ellos sabían que habían perdido las elecciones por la imposición lingüística. Podéis recordarlo pinchando los enlaces:
- Quintana recomienda ahora “aceptar con normalidad política el hecho real de una sociedad bilingüe” (tarda en cargar).
PSOE y Bloque, la actual oposición, vuelven ahora a su ceguera de la imposición lingüística, sin recordar que perdieron por ello las elecciones, y arrastran consigo a todos los grupúsculos o instituciones que ellos controlan, sin darse cuenta de que ahondarán en su pérdida de apoyo popular y radicalizarán a sus bases.
Es del todo preocupante que a estas alturas, la clase política gallega no se mueva dentro de la normalidad de un “justo medio” aceptado por todos, y que dentro de él ofrezcan sus opciones, ya tiendan más bien hacia un lado o hacia otro, pero siempre dentro de ese “justo medio”. Lo inquietante es que los dos partidos de la actual oposición se entreguen a un extremo propio de ideologías totalitarias que en nada puede coincidir con el “amor a Galicia” ni al “amor al gallego”, sino con la voluntad de imponerse a los demás, de cercenar libertades, de controlar a la población, de hacer religión con la ideología, divinizar al idioma y utilizarlo de escusa para odiar al prójimo, sin más…
Más pena da, si cabe, el PSOE, que emulando no sé a quién, pero no a Pablo Iglesias, se alinea con tesis lingüísticas de minorías fanatizadas con las que no debería tener ni relación (mucho menos fundirse en un Bipartito -así les fue), sin darse cuenta de que en materia lingüística y de libertades, están mucho más cerca del PP que del BNG, y que incluso los votantes del PP y del PSOE son mucho más parecidos entre sí ideológicamente que los del PSOE y el BNG. Sin duda, esos votantes del PSOE son mucho más favorables a que el partido al que han votado presente propuestas que se incluyan en el “justo medio” que en el de un extremismo totalitario con el que es imposible que un “progresista” (mucho menos un partido social-demócrata europeo) pueda identificarse.
Del BNG no digo nada, porque ya se sabe cómo nació, sus oscuras amistades iniciales y lo que hizo en cuanto consiguió el poder. Para echarse a temblar. Menos mal que camina hacia su extinción.
Pido desde aquí al PSOE a que entre en razón y que se libere del secuestro ideológico al que lo tiene sometido el BNG: Que siga su propio camino político sin pagar más tasas de gobernabilidad a su rancio y casposo compañero de viaje, porque el futuro de nuestros hijos no puede estar en las oscuras profundidades de una caverna nacionalista… De hecho, no está fuera de lugar la regla por la cual, el PSOE debería replantearse sus tesis políticas cada vez que coincidan con las del Bloque: Hay un 99% de posibilidades de que sean tesis equivocadas, caducas, agotadas, trasnochadas, pasadas de moda, alejadas de los intereses de los ciudadanos o directamente contrarios a sus derechos constitucionales… Sin duda, durante los cuatro años de cohabitación en la Xunta más de una vez pasó por su mente la idea de: “Los aguantamos porque los necesitamos para gobernar, que si no…”, y es que quedó clarísimo que eran agua y aceite, imposibles de mezclar.
El futuro en materia lingüística pasa por un Pacto de Estado en materia de Educación a nivel nacional, que impida la vulneración de los derechos más elementales y universales de los ciudadanos en determinadas Comunidades Autónomas. Sólo esa regulación estatal conseguirá que los PSOEs autonómicos de turno no caigan en las garras de nacionalismos recalcitrantes por puras necesidades electorales y de gobernabilidad. Por eso, les deseamos lo mejor a los negociadores del PP y del PSOE que al día de hoy perfilan en Madrid ese Pacto Nacional en materia de Educación. En sus manos está el dar a luz un instrumento que proteja los derechos lingüísticos de los españoles en la próxima década.
Saludos a la Real Academia Española de la Lengua, que tendrá, digo yo, el mismo derecho a pronunciarse sobre el Decreto que la Real Academia Galega, aunque teniendo en cuenta que políticamente ninguna de las dos representan a nadie, y que lo suyo debería ser “limpiar, fijar y dar esplendor”, ambas deberían callarse y dedicarse a lo suyo: Hacer gramáticas, ortografías, nuevas ediciones del diccionario, y demás. Si quieren hacer política, que lo hagan como ciudadanos libres, no como instituciones, o perderán el respeto de una gran parte de la población.
Os hago ahora dos preguntas:
1.- La primera, sobre las medidas en materia lingüística que entenderíais incluidas en el “justo medio”, aunque no os agraden particularmente, si aparecieran así en el Decreto.
2.- La segunda, qué opción u opciones elegiríais para vuestros hijos. En esta segunda pregunta no doy la opción de que los padres elijan el idioma, porque al ofreceros la encuesta, ya os estoy dejando elegir. De hecho, esta segunda encuesta es la aplicación práctica del derecho de los padres a elegir que aparece como una de las respuestas en la primera pregunta.
En ambos casos, podéis elegir varias opciones (respuesta múltiple).
PRIMERA PREGUNTA: ¿CUÁLES DE LAS SIGUIENTES OPCIONES CREES QUE ESTARÍAN EN EL “JUSTO MEDIO” EN MATERIA LINGÜÍSTICA, SI APARECIERAN EN EL DECRETO (PUEDES ELEGIR VARIAS OPCIONES: RESPUESTA MÚLTIPLE)?
SEGUNDA PREGUNTA: ¿CUÁLES DE LAS SIGUIENTES OPCIONES TE GUSTARÍAN PARA TUS HIJOS (PUEDES ELEGIR VARIAS OPCIONES: RESPUESTA MÚLTIPLE)?
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